Noruega prohíbe la inteligencia artificial en escuelas y fortalece la escritura a mano

El gobierno noruego implementó una medida inédita en Europa al restringir el uso de inteligencia artificial en escuelas primarias.

Noruega decidió prohibir el uso de inteligencia artificial generativa como ChatGPT en estudiantes de primaria, con el objetivo de recuperar métodos tradicionales de enseñanza y revertir la caída de los resultados educativos. La medida regirá desde el próximo ciclo académico, y afecta a estudiantes de entre seis y trece años, quienes no podrán utilizar herramientas digitales de inteligencia artificial ni en las aulas ni en sus casas.

El gobierno busca que el aprendizaje vuelva a centrarse en la lectura de libros y la escritura manual, ante la preocupación por el impacto de la tecnología en el rendimiento escolar. La decisión convierte a Noruega en el primer país europeo en aplicar una restricción explícita sobre el uso de inteligencia artificial en la educación primaria.

La medida surge en un contexto de debate sobre el rol de la tecnología en las aulas y responde a la necesidad de fortalecer las capacidades de lectura, escritura y concentración de los alumnos. Según autoridades educativas, el descenso en los resultados de evaluaciones internacionales como PISA motivó la revisión de las prácticas pedagógicas.

Roberto Díaz, docente ecuatoriano con 25 años de experiencia en Noruega, describió en diálogo con Infobae en Vivo cómo la digitalización afectó las habilidades básicas de los estudiantes. Díaz resaltó que “muchos chicos no saben leer, muchos chicos no saben escribir”, y detalló que el uso extendido de computadoras e iPads dificultó la enseñanza de la escritura manuscrita y la comprensión lectora.

Fundamentos y objetivos de la decisión oficial
El gobierno noruego impulsa este cambio para priorizar la lectura en papel y el aprendizaje activo, ante la constatación de que los estudiantes pierden capacidad de concentración y razonamiento. Las autoridades indicaron que el acceso temprano a dispositivos electrónicos generó una dependencia de las respuestas rápidas y superficiales, sin el proceso de reflexión asociado a la lectura tradicional.

Díaz explicó que Noruega otorgó dispositivos digitales gratuitos a los alumnos desde los seis años, lo que llevó a que “los alumnos pequeños no aprendían a escribir con la mano”. Según Díaz, el sistema educativo avanzó rápidamente en la adopción tecnológica, pero “hemos olvidado lo más esencial”, en referencia a las destrezas de lectura y escritura.

El docente subrayó que la medida busca “volver a lo anterior”, es decir, a los libros y a la escritura manual, para recuperar la concentración y la creatividad de los estudiantes.

La restricción también pretende reforzar la capacidad crítica frente a la información disponible en redes sociales y herramientas digitales. Díaz indicó que en los cursos superiores observa que “los estudiantes están acostumbrados a no pensar, que la inteligencia artificial les esté haciendo los trabajos”, y que la tarea de los docentes consiste en incentivar el análisis crítico y la autonomía intelectual.