Las intensas lluvias provocaron el desborde del Arroyo Ávalos y el anegamiento de parajes rurales. Defensa Civil, la policía y el municipio trabajan en la asistencia de los pobladores.
Las intensas lluvias que afectaron al sur de Corrientes volvieron a poner en jaque a Perugorría. El desborde del arroyo Ávalos y de distintos espejos de agua dejaron un escenario crítico en el paraje Amará Picada, donde más de un centenar de familias debieron abandonar sus viviendas, mientras otras permanecen aisladas por la imposibilidad de transitar los caminos rurales.
La emergencia se concentra a unos 35 o 40 kilómetros del casco urbano de Perugorría, localidad ubicada en el departamento Curuzú Cuatiá. Allí, el agua cubrió amplios sectores tras las abundantes precipitaciones registradas durante los últimos días, que en algunas zonas superaron los 200 milímetros y, en la cuenca cercana a Curuzú Cuatiá, alcanzaron alrededor de 165 milímetros en pocas horas.
El operativo de asistencia es coordinado entre el Municipio, Defensa Civil de la Provincia, la Policía de Corrientes y brigadistas del Brif, quienes utilizan vehículos de gran porte y camionetas 4×4 para llegar hasta los pobladores que quedaron incomunicados.
Durante la jornada, distintas fuentes oficiales informaron cifras diferentes sobre la cantidad de afectados. Mientras el Municipio indicó que en el paraje ya fueron evacuadas más de cien familias, el director de Defensa Civil, Bruno Lovison, precisó que, hasta el último relevamiento, había 26 familias alcanzadas por la emergencia: cuatro se autoevacuaron y otras 22 recibían asistencia directa del municipio. Las autoridades aclararon que la situación es dinámica y que el número de damnificados puede modificarse a medida que avanzan los relevamientos en las zonas rurales.
Además de las evacuaciones, la principal preocupación son las familias que permanecen aisladas. En varios casos fue necesario trasladar medicamentos y alimentos por caminos parcialmente inundados para asistir, especialmente, a adultos mayores que no pueden abandonar sus hogares.
La Escuela Nº 283, que funciona como centro de evacuados, también permanece bajo monitoreo permanente debido al avance del agua y al riesgo de que las condiciones empeoren.
El intendente Ubaldo Leiva advirtió en declaraciones a la prensa que el panorama podría agravarse si se cumplen los pronósticos climáticos asociados al fenómeno de El Niño. Según explicó, además de Amará Picada, los parajes Paso Tala y Palmitas son monitoreados de manera permanente y podrían convertirse en nuevos focos de emergencia.
«Si se cumplen los pronósticos, podríamos tener entre 500 y 600 personas evacuadas», alertó el jefe comunal, quien destacó el apoyo del Gobierno provincial con recursos humanos, insumos y equipamiento para afrontar una situación que mantiene en vilo a buena parte de la zona rural de Perugorría.
Diario Norte Corrientes

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