La historia de San Baltasar, una de las expresiones de religiosidad popular más arraigadas de Corrientes, trascendió las fronteras provinciales y sumó nuevos escenarios para su difusión. Gabriela Caballero, referente de la Cofradía de San Baltasar, llevó la experiencia de más de tres décadas de trabajo cultural hasta Costa Rica y luego a Puerto Madryn, donde presentó la trayectoria y el valor histórico, religioso y antropológico de esta celebración.
El recorrido comenzó en Costa Rica, a partir de una convocatoria de la Red de Lideresas Afrodescendientes Católicas de las Américas (LACAM). Durante una semana, representantes de distintos países de América Latina y el Caribe compartieron experiencias vinculadas con la presencia afrodescendiente en las comunidades católicas, sus expresiones culturales y los desafíos para preservar ese legado.
Caballero formó parte de ese espacio junto con delegaciones de Perú, Paraguay, Brasil, Ecuador, Colombia, Panamá, Honduras y Argentina. Allí presentó el trabajo desarrollado durante 32 años para preservar y visibilizar la Fiesta de San Baltasar, una tradición que forma parte de la identidad cultural correntina y que cada año convoca a familias, músicos, promeseros y devotos en torno a la figura del santo rey negro.
Uno de los momentos centrales de la visita tuvo lugar el domingo 30 de agosto, con la tradicional Misa Afro celebrada en la Catedral de Puerto Limón. La ceremonia permitió poner en diálogo distintas expresiones de la religiosidad afrodescendiente y reforzó los vínculos entre comunidades que, pese a sus diferentes historias y territorios, comparten una herencia cultural marcada por la memoria, la fe y la resistencia.
El viaje adquirió luego una nueva dimensión dentro de la Argentina. A comienzos de septiembre, la referente correntina llegó a Puerto Madryn, en Chubut, para presentar una investigación sobre la Fiesta de San Baltasar en el ámbito de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
La exposición contó con la coordinación de la sede argentina de la Organización Internacional de Arte Popular (IOV), entidad con sede central en Austria que desarrolla tareas vinculadas con el estudio y la preservación de expresiones de arte y cultura popular. La presencia de la celebración correntina en este ámbito permitió acercar su historia a una mirada académica y poner en valor sus componentes sociales, religiosos y antropológicos.
Entre templos, universidades y espacios de intercambio cultural, la figura de San Baltasar volvió a cruzar caminos. Esta vez, la celebración correntina llevó consigo una historia de 32 años de trabajo y una tradición que continúa ampliando sus fronteras sin perder el vínculo con su tierra de origen.
DIARIO NORTE

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