El próximo 29 de agosto, el Teatro de la Ciudad de Corrientes se convertirá durante tres horas en un gran espacio de juego, música y expresión para los más chicos. Mariel Moretti y Nico Méndez Ayala preparan un workshop intensivo de iniciación a la comedia musical que propone algo más que aprender una canción o ensayar una coreografía: busca que los niños tengan la posibilidad de experimentar por primera vez el teatro, la danza y el canto, y que descubran, a través del juego, todo lo que pueden expresar arriba de un escenario.
La propuesta nace de una idea concreta: acercar a los niños a las artes escénicas desde un lugar lúdico, sin la presión de tener que hacerlo perfecto. La comedia musical exige integrar distintas disciplinas y, justamente por eso, ofrece una experiencia artística especialmente completa. Durante la jornada, los participantes podrán pasar de una actividad a otra, cantar, bailar, interpretar personajes y trabajar con el cuerpo y la voz.
Mariel estará a cargo de la parte teatral, mientras que Nico trabajará especialmente el aspecto musical. La danza será compartida entre ambos, ya que los dos tienen formación y experiencia en las tres disciplinas. La intención es que el taller no funcione como tres clases aisladas, sino como un recorrido en el que teatro, música y movimiento se encuentren permanentemente.
Trabajar con niños pequeños supone un desafío particular. Su atención cambia rápidamente, tienen una enorme energía y necesitan propuestas que los involucren de manera permanente. Por eso, el juego será una de las principales herramientas del taller. «Es todo un desafío, pero a través del juego a ellos les llama mucho la atención», explicaron al referirse a la dinámica que tendrán durante la jornada.
La música ocupará un lugar fundamental en ese proceso. Los organizadores saben que las canciones tienen una capacidad especial para captar la atención de los chicos y utilizarán ese recurso para introducirlos poco a poco en el lenguaje de la comedia musical. El recorrido incluirá diferentes géneros y tendrá como puntos de referencia dos universos muy diferentes, pero igualmente cercanos a la infancia: María Elena Walsh y Disney.
La combinación no será casual. La propuesta busca recuperar canciones y personajes que forman parte de distintas generaciones y, al mismo tiempo, permitir que los propios chicos aporten sus intereses. «También ellos te van guiando», explicaron, al señalar que el taller estará abierto a lo que surja de los participantes.
En ese sentido, uno de los objetivos principales será escuchar a los chicos y trabajar a partir de su propia imaginación. Una canción puede convertirse en una escena, un movimiento puede dar lugar a un personaje y un juego puede terminar transformándose en una pequeña puesta teatral. La idea es que cada disciplina sirva como puerta de entrada hacia las otras.
El momento más esperado llegará al final de la jornada. Después de tres horas de trabajo habrá un breve descanso para preparar el montaje y los chicos tendrán la posibilidad de presentar frente a sus familias aquello que lograron construir durante el taller.
No se tratará de una función preparada durante semanas ni de una presentación pensada para alcanzar un resultado perfecto. Precisamente, el valor estará en mostrar cuánto pueden descubrir y construir los niños en apenas tres horas. Sus padres, madres, familiares y amigos podrán ingresar al teatro y verlos actuar, cantar y bailar.
Para los organizadores, ese cierre tiene además una importancia especial: que los chicos empiecen a familiarizarse con el escenario. Que puedan sentirlo, recorrerlo, escuchar cómo suena y descubrir qué significa estar frente a un público.
«Queremos que experimenten el escenario», explicaron. Y detrás de esa frase aparece uno de los sentidos más interesantes de la propuesta. La experiencia no apunta únicamente a formar futuros artistas, sino a brindarles herramientas para expresarse, perder el miedo, trabajar con otros y confiar en sus propias posibilidades.
La jornada también contempla detalles pensados para hacer que la experiencia tenga el espíritu de un verdadero espectáculo. Mariel y Nico se ocuparán del maquillaje y el peinado, mientras que las familias recibirán previamente las indicaciones sobre el vestuario que deberán llevar los participantes.
El formato elegido es novedoso para la ciudad: un workshop intensivo de tres horas, con una hora dedicada a cada una de las disciplinas y un breve intervalo destinado a preparar el montaje final. En una misma jornada, los niños podrán conocer distintos aspectos de la comedia musical y cerrar la experiencia sobre un escenario.
La simplicidad de lo propuesta
La propuesta parte de algo tan simple como permitirles imaginar. Porque a veces una primera canción cantada frente a otros, una coreografía improvisada o un personaje interpretado durante unos minutos pueden ser suficientes para que un chico descubra algo nuevo sobre sí mismo.
Diario Norte Corrientes

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